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LA CUEVA DE LAS MARAVILLAS |
Esta
extraordinaria cueva está localizada en Ramón Santana, en el
paraje Boca de Soco, de la provincia de San Pedro de Macorís.
Tiene unos 800 metros cuadrados de laberintos interiores, con
grandes espacios espectaculares, de los cuales se han utilizado
240 metros para su habilitación turística educacional.
La Cueva de Las Maravillas posee en su interior 472 pictografías
y 19 petroglifos. En las pinturas rupestres predomina el color
negro. Y se destacan, entre ellas, las representaciones hechas
en relieve con arcilla roja.
Algunas de estas pinturas revelan los contactos de los nativos
con los españoles, de los cuales han plasmados rostros con
yelmos y palios, característicos de los ejércitos de los
conquistadores.
Esta caverna fue utilizada desde hace más de 4,000 años por los
antiguos pobladores de la isla y, a juzgar por la continuidad de
las pictografías que ella contiene, parece que su uso fue
continuo hasta después de la llegada de los españoles en 1492.
En los estudios arqueológicos que realizó la Secretaría de
Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales en la Cueva de las
Maravillas, antes de acondicionarla, se encontraron indicios de
que había sido utilizada por culturas aborígenes desde hace
4,000 a 5,000 años.
La
cultura más reciente fue la Taina, a las que corresponden las
pictografías de su interior y cuya edad se estima entre los 800
y 500 años.
Por su cercanía de varios ingenios azucareros y por haber sido
durante milenios hogar continuo de muchos murciélagos, su suelo
estuvo una vez cubierto de murcielaguina que tenía varios metros
de profundidad.
Este excelente abono fue por años explotado
inmisericordemente, llevándose con él la mayor parte de los
restos culturales que existían en ella.
Por su singularidad arqueológica y espeleológica, la Cueva de
las Maravillas fue visitada frecuentemente por espeleólogos,
biólogos, historiadores y arqueólogos desde principios del siglo
XX, siendo conocida anteriormente como la Cueva del Jagual,
porque así se llamaba este lugar.
Su nombre actual le fue dado por Francisco Richiez Acevedo en
1949, en reconocimiento a sus extraordinarios valores estéticos,
tanto en sus formaciones naturales como en la gran cantidad de
pinturas taínas que ella contiene.
La
Cueva de Las Maravillas ha sido acondicionada para que el
visitante pueda disfrutar de los amplios espacios interiores y
admirar la obra de la naturaleza en este poco conocido mundo
subterráneo.
Tiene un elevador para permitir el acceso de personas con
discapacidades, de edad avanzada y niños. Esto la convierte
también en la primera área protegida del país con habilitación
especial para discapacitados.
Como en todas las cuevas del Trópico, la fauna predominante en
Las Maravillas es la de murciélagos, de la existen aquí tres
especies en espacios que no han sido tocados durante la
habilitación. Otras muchas especies de animales han sido
encontradas aquí y están bajo estudio.
También hay reptiles como culebras, de las que se han encontrado
tres especies, así como diplópodos, centípodos, sapos,
amblipígidos y arácnidos mutantes, arañas de varias especies y
anfisbénidos o lagartija sin patas. |