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Por Redacción | Santo Domingo
El jurista Eduardo Jorge Prats
consideró que para que la justicia
funcione en el país es necesario que
los ciudadanos y sus organizaciones
mantengan un reclamo constante y una
vigilancia permanente sobre las
altas cortes, pues de lo contrario
la Constitución que tiene apenas dos
años “morirá por desuso”.
“Esta Constitución va a morir por
desuso, pero no se lo achaquemos a
los gobernantes porque el poder
corrompe y el poder absoluto
corrompe absolutamente. El problema
de esta Constitución somos nosotros
los ciudadanos”, puntualizó.
Jorge Prats declaró que República
Dominicana es el único país del
mundo “donde de sopetón se
sustituyen más de 30 miembros de las
altas cortes” sin hacer una
evaluación del desempeño de esos
jueces y sin que los dos miembros de
la Suprema Corte de Justicia
integrantes del Consejo Nacional de
la Magistratura, hicieran constar
sus votos disidentes.
Expresó que si fuera uno de los
jueces cesanteados de la Suprema
Corte, estando hábil para continuar,
pediría al Consejo Nacional de la
Magistratura que hiciera pública las
razones para separarlo de su cargo.
Señaló que la única forma de lograr
que en el país se aplique una
justicia con apego al derecho es que
los ciudadanos participen y la
prensa asuma su papel de
investigación y divulgación.
“Si la ciudadanía se mantiene
alejada, si la prensa no hace un
intenso escrutinio de las decisiones
(judiciales), podemos repetir los
errores”, sostuvo Jorge Prats al
responder preguntas en la entrevista
del matutino “El Bulevar con Pablo
McKinney”, por CDN 37.
Se pronunció por la total
transparencia del ejercicio judicial
en las altas cortes, porque no es
posible que la Suprema Corte de
Justicia tuviera 9,000 expedientes
sin fallar y la ciudadanía no
supiera nada.
“El tribunal constitucional es un
tribunal que va a publicar sus
errores y sus aciertos mensualmente,
porque el Tribunal Constitucional no
tiene que conocer extradiciones, ni
tiene que conocer Ley 241, lo único
que tiene que conocer es lo
constitucional”, consideró el
jurista.
Agregó que las diez o doce
decisiones que dicte el Tribunal
Constitucional “van a ser conocidas
por el público. Las academias, los
intelectuales, los comunicadores,
criticarán esas decisiones. Creo que
ese control social, ciudadano, es
fundamental”.
A juicio de Jorge Prats, lo más
importante en este momento es que
haya una solución a la mora
judicial, que los tribunales fallen
los casos pendientes y que lo hagan
con razones jurídicas.
Justicia para vencer la pobreza
Reiteró que para que la justicia
funcione correctamente, la
ciudadanía tiene que activarse,
tomar por asalto las altas cortes.
“Debe haber observatorios ciudadanos
de las altas cortes, porque lo que
tenemos es una justicia que se ha
alejado del problema del ciudadano
de a pie, una justicia que no le
importa las interrupciones del
servicio eléctrico, una justicia que
no le importa el problema de los
pensionados, una justicia que no le
importa que un ayuntamiento desaloje
a decenas de vendedores ambulantes,
violando su libertad de empresa y su
derecho a un mínimo vital, es una
justicia que solo está preocupada
por los problemas patrimoniales de
las grandes empresas”, apuntó el
experto en derecho constitucional.
Jorge Prats estimó que para que esa
justicia le llegue al simple mortal,
al ciudadano de a pie, “tiene que
haber entonces las organizaciones
comunitarias con recursos legales
capacitados en el gran litigio
estratégico por los temas sociales
para que esta justicia sea una
justicia de la lucha contra la
pobreza”.
“En un país donde más de la mitad de
la población es pobre, una justicia
que no esté preocupada por eso, no
es una justicia que va a tener
legitimidad frente a este ciudadano”,
sostuvo el jurista.
Consideró que la gran pobreza del
derecho constitucional dominicano
“es no haber sido configurado como
un derecho de la lucha contra la
pobreza. Y eso es lo que le está
haciendo falta a esta justicia”.
Añadió que para lograr eso debe
haber una justicia de proximidad: de
juez de paz, de juez de primera
instancia y las organizaciones
comunitarias deben saber que “las
políticas públicas, no solamente se
hacen en el Congreso o quemando
gomas, sino que se hacen también
mediante un amparo colectivo,
mediante una acción de clase o una
acción popular. Y ese es el gran
reto para todos”.
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