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Diarionoticia.com | Sección de Opinión
Apoyemos al menos malo, porque todos nos olvidan, cuando entran al solio Presidencial
1 de Abril 2008
Por Johnny Sánchez, CPA Economista / diarionoticia.com

Es tiempo de que los partidos políticos, las alianzas, coaliciones o frentes entiendan que esa 'foto del 2008 de definición política' es solo eso, Una foto.

Una instantánea del porque estoy hoy, con el menos malo; que es Leonel, hoy en día. Ganara, con estrecho margen, a la oposición. Guárdenme ese vaticinio.

Eso no garantiza que después de LUNA DE MIEL, con el candidato tres veces presidente, no le demandaremos las promesas y cumplimientos al equipo en el poder.

Al ganar, espero humildad y no asumir supuestos derechos de propiedad sobre el electorado, ni presumir con cierta soberbia sobre circunstanciales mayorías relativas, o lo que es mucho más débil aun, minorías poco relevantes, ya que eso es desconocer no solo la sociología política más elemental sino también el mecanismo más básico del votante dominicano.

En democracias como las nuestras, donde los partidos políticos, en su inmensa mayoría, no responden a una definición ideológica sino que solo representan a sectores de poder o intereses de grupos económicos, esta lógica del voto comprometido momentáneamente, toma más significación aun.

Los partidos políticos locales tienen una amplia coincidencia en su pensamiento sobre los temas centrales de la gestión pública. Son casi todos, intervencionistas desde lo económico, defienden las políticas activas del Estado, sostienen férreamente la necesidad de una presión tributaria importante, asumen dogmáticamente, sin aceptar discusión alguna, el rol del Estado frente a temas como la educación, la salud, la previsión social, la seguridad, mucho mas aún en las cuestiones relacionadas al campo de la economía.

Así las cosas, analizar las elecciones nuestras como si fuéramos democracias mas evolucionadas, es caer en un error de simplicidad. Nosotros elegimos solo dirigentes, a veces líderes, circunstanciales detentadores del poder, pero que responden todos a idénticos preceptos ideológicos con sutiles matices que intentan disimular sus similitudes.

En RD ¡Concho primo, prima! ¿Quienes piensan diferente en temas centrales de sus ciudades, sus provincias, o la nación que no sea siguiendo líneas trazadas desde arriba? Alguna vez sucederá. Es parte del proceso de maduración de las democracias. Mas tarde o mas temprano las democracias en estas latitudes iniciarán ese camino en el que los políticos, los dirigentes, los partidos se agruparán según sus afinidades ideológicas, encolumnándose según su forma de ver la vida y en base al aporte que la política puede hacer a sus sociedades.

Mientras tanto, es conveniente abandonar cualquier intento de lectura política que no contemple que se trata solo de votos prestados. Nada hace pensar que el proceso de reagrupamiento de organizaciones partidarias ya se ha iniciado con el sesgo de una orientación aportada por las visiones ideológicas. Por ahora las alianzas son solo meros acuerdos electorales de dirigentes que a lo sumo tratan de compatibilizar estilos personales. A veces ni eso. Incluso en alguna oportunidad solo consiguen un enemigo común que funciona como elemento aglutinador.

Será cuestión de que los circunstanciales triunfadores, esos que les toca en suerte conducir los destinos de sus sociedades, se dediquen a gobernar. Los restantes dirigentes, esos que perdieron pero que conforman, la también circunstancial minoría de turno, se deberán ocupar de cumplir el rol de contrapeso del poder. No hay margen para la soberbia, ni para festejos demasiado ampulosos.

Deben tener claro que nadie ganara en la 1ra vuelta con un 51% puro. Se necesita obtener la cantidad de 2 millones 984 mil 216 votos, para ganar en la primera vuelta y así superar el 50% más 1 voto, esa cantidad de votos, no ha sido obtenida por ningún partido o alianza hasta hoy.En 2004 fue menos.

Nota: Oración Nacional que compartimos: Jesús, la RD aun no es lo que quiere ser, ni siquiera lo que debe ser, pero gracias, Señor, por no ser lo que era cuando Lilís, Trujillo y hoy, pasados por un triste PPH.

En resumen: El destino, ya no se predice. El destino se construye
 

 
 

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