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El
Presidente Leonel Fernández, está realizando una obra de
gobierno extraordinaria, tan rica e importante que lo
catapulta como el más grande e importante líder
producido por nuestro país, en el periodo de
consolidación y desarrollo de la democracia en la
República Dominicana.
Esa obra de gobierno, supera en mucho cualquier periodo
constitucional anterior y complementa y engrandece su
propio periodo 1996-2000. En la actual, gestión se
consolidó la imagen de gran estadista del Dr. Fernández,
se fortaleció su imagen internacional y se incrementó
por mucho, el respeto que sienten los dominicanos por su
presidente constitucional, exceptuando, claro está, unos
pocos presos del fanatismo político y faltos de visión.
Esas y no otras son las razones que mantienen al
presidente con una aceptación nunca antes vista para
ningún presidente dominicano, después de casi cuatro
años de gobierno y le garantizan una victoria en primera
vuelta, duplicando prácticamente a quien le sigue en las
preferencias electorales. Esa también es la razón de que
cientos de miles de dominicanos que anteriormente
simpatizaban, pertenecían y hasta dirigían fuerzas
políticas anteriormente contrarias al presidente
Fernández, hoy le reconocen y apoyan en su proyecto de
nación.
Asimismo, en este periodo, el presidente a contado con
un fenómeno, imponderado, pero que se constituye en un
valor agregado de enorme trascendencia para el país y
para el propio gobierno. Ese factor es la Primera Dama,
doña Margarita Cedeño de Fernández, mujer de grandes
inquietudes sociales, de gran sensibilidad social, de
gran inteligencia y de una asombrosa capacidad de
trabajo.
Doña Margarita pudo haberse dedicado al cuidado de su
esposo y de sus hijos, a velar por las alfombras, las
cortinas y los adornos del palacio nacional y hubiera
estado bien. Nadie extrañaría nada, es casi lo normal.
Pero no, ella se dedicó a trabajar y a trabajar bien.
Puso su empeño en buscar soluciones y luchar por un país
mejor. Tocó puertas, encontró eco y se fajó de campana a
campana en una tarea que ha dado frutos.
La labor de nuestra Primera Dama, labor de apenas 3
años, parece de décadas. Su trabajo esta ahí, a la vista
de todos. Los resultados de su labor y del equipo que le
acompaña, ha transformado centros hospitalarios, la
mejor de cuyas muestra es el Hospital Infantil Robert
Reed Cabral. Cientos de enfermos han encontrado solución
para sus graves problemas de salud a través de su
despacho.
Miles de niños, anteriormente condenados a la pobreza,
hoy van a las escuelas, reciben libros, uniformes,
alimentación adecuada y la oportunidad de un futuro
mejor, cuyo mejor ejemplo lo son los casi setenta
jovencitos y jovencitas provenientes de los estratos más
humildes de la sociedad, que estudian en el Colegio
Inmaculada de Salamanca en España, a los cuales visité
personalmente el año pasado y pude constatar sus
progresos.
Los Centros Tecnológicos Comunitarios, sembrados en los
más apartados rincones de la República, y que hoy por
hoy ayudan apalear la pobreza a través del accesos a las
oportunidades y a las posibilidades de desarrollar sus
capacidades, de miles de jóvenes, hoy día, son el mayor
aliciente para que cualquier joven, sin importar su
origen tenga acceso a Internet, bases de datos,
bibliotecas, servicios de telecomunicaciones, correo
electrónico, etc.
En este proyecto, se cuenta con la eficiencia y la
disposición del INDOTEL. Otro importante programa,
Solidaridad Social, se dedica a orientar y apoyar la
labor de instituciones de carácter educativo y de salud
los cuales, prestan servicios a sectores vulnerables y
de escaso recursos, además de realizar operativos de
solidaridad social y de ayuda directa a las personas de
escasos recursos.
No obstante lo antes mencionado, para mi el programa
estrella del despacho de la Primera Dama es “PROGRESANDO”,
que acompaña a las familias en extrema pobreza en su
proceso de desarrollo integral a través de orientación,
información, y capacitación y conciencia sobre acceso y
disfrute de bienes y servicios ofrecidos por el Estado y
la sociedad civil para garantía de sus derechos
fundamentales.
Algunas de sus labores son, reducir la pobreza extrema,
garantizar educación primaria, promover igualdad de
género, reducir la mortalidad infantil, mejorar la salud
materna, combatir el VIH-SIDA, asegurar un medio
ambiente sostenible. En fin, es un programa de apoyo a
la consecución de las Metas del Milenio, de las cuales
nuestro país es compromisario.
En fin, que el factor Doña Margarita Cedeño de
Fernández, es un imponderable de extraordinaria
importancia que hay que tomar seriamente en cuenta a la
hora de decidir el rumbo del país el próximo 16 de mayo.
(El autor es Lic. en Educación, con especialidad en
Gestión Escolar y Cónsul en La Florida). |