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Por
Fabio
Serrats
Recientemente
se
ha
dado
a
conocer
la
noticia
de
que
la
Junta
Central
Electoral
ha
determinado
un
reglamento
con
miras
a la
celebración
del
matrimonio
con
efectos
civiles,
a
cargo
de
un
ministro
o
pastor
no
católico.
En
nuestro
país,
a
raíz
del
Concordato
o
acuerdo
entre
el
Estado
Dominicano
y la
Santa
Sede
que
data
del
1954,
los
ministros
de
la
Iglesia
Católica
pueden
oficiar
el
matrimonio
con
efectos
civiles,
es
decir,
sin
necesidad
de
que
la
pareja
contrayente
acuda
primero
al
juez
civil
y
luego
vaya
a la
ceremonia
religiosa
en
la
Iglesia,
tal
como
hasta
ahora
ha
venido
ocurriendo
con
las
congregaciones
o
iglesias
protestantes.
Ciertamente,
la
comunidad
evangélica
o
cristiana
no-católica
en
el
país,
ha
experimentado
en
los
últimos
años
un
gran
crecimiento
y
alcance,
fenómeno
que
podría
explicarse
en
muchas
maneras.
Este
fenómeno,
en
particular,
se
da a
partir
de
la
década
de
los
80 y
90,
cuando
empiezan
a
surgir
en
el
país,
las
denominadas
“congregaciones
o
iglesias
libres”,
que
son
aquellas
que
a
diferencia
de
las
tradicionales
(metodistas,
episcopales,
bautistas,
adventistas,
etc.)
no
tienen
una
cabeza
o
cuerpo
superior
que
las
regule,
sino
que
el
superior
único
e
inmediato
es
el
pastor,
líder
o
ministro
a
cargo,
posición
que
muchas
veces
solo
se
comparte
con
la
pareja
y
con
la
familia.
Con
la
instrumentación
del
reglamento,
solo
vale
aguardar
a
ver
como
la
Junta
Central
electoral
determine
cuales
pastores,
lideres
o
ministros
estarán
calificados
para
efectuar
el
matrimonio
religioso
con
efectos
civiles,
para
evitar
así
el
mal
uso
de
este
recurso
y
que
personas
desaprensivas,
puedan
hacer
empleo
del
mismo
para
situaciones
fraudulentas,
bigamias,
matrimonios
arreglados,
etc.,
o
simplemente,
por
el
peligro
de
que
cualquier
“vivo”
quiera
lucrarse
de
este
medio.
Tuve
la
dicha
de
compartir
con
unos
pastores,
entre
ellos,
dos
diáconos,
de
las
Iglesias
metodistas
y
presbiterianas
de
EEUU,
África
y
Haití,
que
tenían
un
congreso
en
el
país
a
finales
de
octubre
del
2010.
Ellos
fueron
a
conocer
nuestra
Catedral
San
Pedro
Apóstol,
en
San
Pedro
de
Macorís,
y
luego
de
conversar
con
el
sr.
Obispo,
les
serví
de
interprete
y
guía
dándoles
detalles
de
la
edificación
y de
la
diócesis.
Recuerdo
que
me
explicaron
que
en
EEUU,
por
citar
un
ejemplo,
no
todos
los
ministros
e
iglesias
tienen
licencia
para
efectuar
matrimonios,
dado
que
se
toman
en
cuenta
varios
factores:
tiempo
de
la
congregación,
validez
del
ministro,
si
es
ordenado
o
no,
y
además,
la
regulación
que
se
da a
las
iglesias
responsables
de
orientar
y
educar
a
sus
ministros.
Nueva
vez,
repito,
que
saludamos
la
iniciativa,
siempre
que
sea
efectuada
con
el
comedimiento
y
responsabilidad
que
esto
acarrea.
Esperemos
a
ver
como
marchan
las
cosas
en
este
sentido
y
recuerdo
que
el
Matrimonio,
para
los
católicos,
mas
que
un
acuerdo
o
lazo
entre
un
hombre
y
una
mujer,
es
un
sacramento
de
la
vida
cristiana,
es
un
vínculo
que
al
ser
bendecido
por
el
ministro
ordenado
en
cuestión,
hace
de
testigo
principal
entre
los
contrayentes
que
unen
su
vida
ante
Dios,
para
que
lo
que
Dios
una,
no
lo
separe
el
hombre,
como
dice
la
Palabra
de
Dios.
Diacono
Fabio
Serrats
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