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En el lenguaje beisbolero dominicano por los 400
significa un vuela cerca por el centro del campo. En
lenguaje político español los 400 son en euros.
Resulta que allá, al igual que en el país dominicano,
están en campaña electoral. Una candidatura que se
quiere reelegir con José Luis Rodríguez Zapatero por el
Partido Socialista (PSOE) y Mariano Rajoy por el Partido
Popular (PP). Y como en campaña electoral hay almas que
salvar y votos que contar, el candidato a la reelección
les ha prometido a los contribuyentes españoles la
devolución de 400 euros.
Por supuesto como es una promesa electoral los 400 se
los devolverán si el PSOE gana las elecciones a
celebrarse el nueve de marzo próximo. Que no, que no es
una reforma fiscal para rebajar impuestos, es la
decisión de un jefe de gobierno-candidato con un
regalito electoral. Algo así como vota por mi y te
regalo 400. Pero resulta que los 400 provienen de los
dineros que han pagado todos los españolitos y
españolitas (para ser políticamente correcta en el
lenguaje) porque los ciudadanos (y ciudadanas) son unos
(y unas) botarates y yo, el Papá Estado, los ahorro por
ti.
Con el anuncio de la oferta zapateril el “rebú” que se
armó ha sido de padre, madre, hijos e hijas, familia,
parientes y amigos (y amigas) del señor mío. Unos dicen
que es una práctica caciquil y otros que significa la
“importación” de las promesas electorales que se hacen
en los países bananeros.
Para el propulsor de la oferta, esa medida es un
compromiso y no una promesa hasta que se haga una
reforma fiscal del Impuesto sobre la Renta de las
Personas Físicas (IRPF) y será la primera medida que
aprobará tras ganar las elecciones.
¿Y por qué ha esperado las elecciones para una reforma
fiscal de rebaja de impuestos? Y dizque no es una compra,
dicen. Al decir de la Primera Vicepresidente, (ahora se
dice presidenta) Fernández de la Vega, es una medida “hiperprogresiva”.
Y las de los países bananeros, ¿qué son? ¿compra de
votos? ¿populismo?
Y se sigue con el lenguaje. Recientemente en el
Parlamento italiano uno de los tres senadores
pertenecientes al partido Unión Demócrata por Europa (UDEUR)
que ha abandonado la coalición en el poder, decidió
seguir apoyando al gobierno de Romano Prodi. Por estos
contornos caribeños a esa decisión le llaman compra, por
esos otros contornos, le llaman tránsfuga.
Pues también resulta que uno de sus dos compañeros le ha
dicho “vendido, cornudo, pedazo de mierda” y el atacado
ha respondido diciéndole “maricón, eres una basura, eres
una puta, eres una muñequita”. El escupitajo del
agraviado como respuesta y el desmayo como reacción del
escupido hizo que tuvieran que intervenir los servicios
médicos y sacar al escupido en camillas. Puñetazo
incluido. En el país tropical los escupitajos y el
puñetazo pueden ser las balas que escupen las pistolas
de los dignos, decentes y educados congresistas.
Por estos contornos bananeros el Cardenal Reverendísimo
se pronuncia por la agresividad, ataques personales y
diatribas de los dirigentes políticos y cree que un
ejercicio de diálogo podría terminar en una pelea de
boxeo.
Parecería ser que el lenguaje y las promesas de campañas
electorales sólo se diferencian por la geografía y… los
bananos.
¡Ahhh, imperdonable olvido, en las Canarias de España se
cultivan bananos!!
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