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En el país dominicano la receta para la cura del mal de
amores se expresa en un refrán: “un clavo saca a otro
clavo”. Para los países súper desarrollados el asunto
tiene otro matiz. En términos teóricos, la
democratización de las emociones da lugar a libros,
debates, seminarios y en términos prácticos a la
aplicación de políticas sociales, económicas y
empresariales.
Terapias y ayudas de todo tipo se publicitan y se
mercadean para prever o curar el estado de salud del
paciente. Las recetas proliferan.
Estudios científicos afirman que ese mal de amores es
como un virus que ataca por doquier ocasionando desánimo
y que la razón se da un encontronazo con la emoción lo
que impide que el sujeto atacado sea capaz de distinguir
la realidad de la emoción.
El mal de amores es un asunto global. También es un
asunto de género. Eso de “génera” no va que también los
varoncitos lo sufren pero como dicen ser los más fuertes,
lo disimulan y no lo admiten. El afixiao dominicano no
reconocerá su mal por aquello que le fue impartido desde
pequeño cual catequesis: los hombres no lloran. Eso, hay
que ser muy macho y por supuesto un macho con lágrimas,
pues no es macho. En ocasiones, éste mal de amores
termina en tragedia en la que la mujer es asesinada por
su marido, su ex marido, su novio o su ex novio.
Esos hechos también proliferan.
Aún así, dicen los expertos que la cura del mal de
amores son las lágrimas. El asunto es llorar y llorar y
llorar.
Todo esto viene a cuento porque en Suecia acaban de
tomar una decisión para ayudar a la curación del mal. A
los empleados se le permitirán días de asueto por el mal
de amores. Eso quiere decir que si se sufre del mal, los
empleados, tanto hombres como mujeres, pueden permanecer
en casa con la excusa de que está sufriendo de mal de
amores y así se puedan reponer de su rollo sentimental.
Esta nueva medida laboral incluye asistencia profesional
si el afectado lo solicita.
Dice el responsable de los Departamentos de Psicología y
Psiquiatría de Estocolmo que “como no estamos
acostumbrados a sufrir contratiempos y reveses,
necesitamos reflexionar sobre nuestros sentimientos y
temores”.
En el Siglo XVIII el movimiento conocido en la historia
como la Ilustración que dominaría la búsqueda de la
explicación del mundo a través de la razón y que daría
origen a nuevos sistemas políticos, económicos,
científicos y filosóficos con el hombre racional como
objeto terrenal y no divino, parecería resquebrajarse
con un nuevo cambio en el que el hombre emocional se
convierte en el centro del pensamiento y determina
políticas económicas, sociales, científicas y
filosóficas. En la actualidad además de que las
emociones ya definen una nueva misión de las Fuerzas
Armadas de una nación, también se establecen nuevas
reglas para el tratamiento a los animales no humanos.
Con la reciente propuesta de crear unos derechos
universales para los simios, ahora Sudáfrica ha decidido
aplicar la compasión a sus elefantes. Más elefantes de
los que el territorio soporta, tienen que sacrificar
unos miles y el responsable dice que “las prácticas
crueles y no éticas serán exterminadas” y en España, el
Manual de Educación para la Ciudadanía establece que las
Fuerzas Armadas de España son para una labor humanitaria.
(Dice la RAE que humanitaria significa benigno,
caritativo, benéfico).
¿El Siglo de las emociones?
Dicen que el corazón tiene razones que la razón ignora.
v.yanguela@codetel.net.do
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