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Diarionoticia.com | Sección de Opinión  
Nombres, apelativos y sus cambios en la Biblia
5 de Abril 2008
Por Telésforo Isaac / diarionoticia.com

Telésforo Isaac

En la Biblia, así como en muchos pueblos del pasado y de ahora, los nombres dados a los que nacen son importantes. Poner nombre a una persona, generalmente, tiene un significado especial. Puede ser motivado a una relación con una personalidad importante (un héroe, santo, maestro); como también anunciar la expectativa de lo que sería el hijo (a); o revelar un acontecimiento de grato recuerdo de los padres, o identificar el sujeto con un lugar de origen o nacimiento.

El nombre de una persona podría ser cambiado cuando una experiencia vivida es significante por razones de conversión, toma de nueva identidad, o posición social.

Tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento, hay ejemplos de cómo y por qué se daban los nombres a los que iban a nacer o por qué una persona se cambiaba de nombre.

Uno de los primeros ejemplos a tomar en consideración es el nombre de ‘Abran’, que luego fue cambiado por ‘Abraham’. Abraham, fue el primer gran patriarca de Israel y para los judíos y los cristianos, él es el padre de los fieles.

Dios llamó a Abran y le dijo: “Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tus padres, para ir a la tierra que yo te voy a mostrar” (Génesis 12:1). El patriarca obedeció y Dios hizo un pacto con él, diciéndole: “Tú serás el padre de muchas naciones, y ya no vas a llamarte ‘Abran’. Desde ahora te llamarán ‘Abraham’, porque te voy hacer padre de muchas naciones” (Génesis 17:4-5).

‘Abran’ se casó con ‘Sarai’ (Génesis 11:31) y luego de un tiempo Dios le cambió el nombre a ‘Sarai’ por ‘Sara’, diciéndole a Abraham: “Tu esposa ‘Sarai’, ya no se va llamar así. Desde ahora en adelante se llamará ‘Sara’. La voy a bendecir. Ella será la madre de muchas naciones…” (Génesis 17: 15-16). Dios le prometió hijos a los esposos Abraham y Sara, siendo ellos muy ancianos.

Cuando esto fue anunciado, Sara no pudo aguantar la risa. Mas, de acuerdo a la promesa del Señor, nació un niño; y el nombre que Abraham le puso al hijo fue Isaac (el nombre Isaac en hebreo quiere decir ‘risa’).

Jacob fue otro personaje a quien se le cambió el nombre. “Jacob, quien tuvo una lucha en que se le safó la coyuntura de la cadera, pero, fue bendecido y desde entonces su nombre fue cambiado a Israel “porque luchó con Dios y con los hombres y salió vencedor” (Génesis 32:28).

Cuando el rey Nabucodonosor llevó a parte del pueblo hebreo a Babilonia, entre éstos estaban unos jóvenes de la tribu de Judá, cuyos nombres eran: Daniel, Ananías, Misael y Azarías, a quienes el jefe del servicio del palacio les cambió de nombre: a Daniel le puso Beltsasar; a Ananías, Sadrac; a Misael, Mesac y a Azarías, Abed-nego. Los nombres judíos fueron cambiados por nombres asirios.

Juan el Bautista, fue hijo de un sacerdote llamado Zacarías y su esposa Isabel. Cuando Zacarías fue informado que su esposa Isabel tendría un hijo cuyo nombre sería Juan, esté dudó de esta posibilidad, dada la edad de los esposos y quedó mudo hasta que nació el niño.

Los vecinos y parientes querían ponerle el nombre de su padre al niño, pero Zacarías escribió en una tabla: “Su nombre es Juan”. Todos se preguntaban: “¿Qué llegará a ser este niño? Porque ciertamente el Señor mostraba su poder en favor de él”. “En aquellos tiempos los primeros hijos varones, generalmente llevaban el nombre de su padre, pero Zacarías le puso Juan a su hijo” (San Lucas 1:5-ss)

El cambio de nombre más conocido en el Nuevo Testamento es el de Saulo, el fariseo, a Pablo, el Apostal a los gentiles, convertido en ruta de Jerusalén a Damasco cuando perseguía a los cristianos. (Hechos 9:1-18; 13:9)

Jesús de Nazaret, es el personaje bíblico y mundial que más nombres o apelativos tiene. El nombre fue dado por el Ángel Gabriel cuando anunció el nacimiento de Jesús a una mujer virgen llamada María y le dijo: “Tendrás un hijo y le pondrás por nombre ‘Jesús’. Será un gran hombre, al que llamarán Hijo de Dios altísimo, y Dios el Señor lo hará rey, como su antepasado David, para que reine por siempre en la nación de Israel. Su reino no tendrá fin” (San Lucas 1: 26-38).

A continuación, hay una síntesis de algunos de los nombres dados a Jesús en el Nuevo Testamento:

San Mateo 1:23 - “Enmanuel” (Dios con nosotros)
San Mateo 13:55 – “Jesús, el hijo del carpintero y su madre es María”
San Mateo 24:19 – “Jesús de Nazaret” (para distinguirlo de Jesús Barrabás)
San Marcos 6:3 – “Jesús, hijo de María”
San Marcos 8:31; 9:31; San Juan 3:14-15 – “Hijo del Hombre”
San Marcos 10:47 – “Jesús, Hijo de David”
San Lucas 4:22; San Juan 1: 45; 6:41 - “Jesús, hijo de José”
Hechos 11:26 – “Cristo” (los gentiles prefirieron llamar a Jesús por su nombre/ apelativo o titulo teológico.

Fue en Antioquia, Grecia, población de no judíos, donde por primera vez se les dio a los discípulos el nombre de cristianos).

Algunos padres, en nuestros días, ponen nombres a sus hijos e hijas que son combinaciones de dos o tres palabras. A veces son de deportistas, de artistas, de revolucionarios, o de políticos. Hay nombres que son creaciones difíciles de pronunciar y aun más complicados para deletrear. Esto puede causar burlas y problemas de documentación; por tanto, poner nombre a un vástago, debe ser bien pensado para no crearle problemas al descendiente.

 
 

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