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Diarionoticia.com | Sección de Opinión
 Se calentó la pelota de los juegos olímpicos
7 de Abril 2008
Por Elsa Peña Nadal / diarionoticia.com (10:00 PM)

“El árbol quiere la calma pero el viento no se aplaca”, es un adagio, precisamente chino, relativo a la objetividad de la realidad no sujeta a voluntades individuales y/o colectivas. Adagio que en los actuales momentos les viene como anillo al dedo a sus creadores; al Comité Organizador de los Juegos Olímpicos , así como a las millonarias empresas multinacionales que participan en la más rentable de todas las inversiones o “patrocinios”, realizados hasta la fecha en unos juegos de esta naturaleza.

Los Juegos Olímpicos a realizarse en agosto de este año en Beijing, han desatado una serie de protestas por la ocupación militar y el dominio que mantiene el gobierno de China sobre el mítico y legendario Tíbet. En marzo pasado, el mundo presenció por televisión la entrada de seis mil soldados y tanques de guerra en su territorio, poco antes de que fuese desalojada la prensa internacional bajo el sospechoso argumento de su protección, desconociéndose hasta la fecha el numero de victimas en la contienda.

El trayecto en el viaje de la antorcha olímpica, ha sido el escenario elegido por los manifestantes para repudiar la pretensión de acallar las voces de la minoría tibetana; la que, como debieron haber supuesto, tendría en su agenda política el aprovechamiento de una ocasión sin precedentes para airear sus reclamos ante el mundo.

Las manifestaciones comenzaron con el encendido de la antorcha olímpica en Grecia y continuaron en Londres, París, San Francisco, etc. Obama, candidato demócrata norteamericano, le ha solicitado a George Bush que no asista a la ceremonia inaugural, poniéndosela “en china” a su presidente, quien es la cabeza visible de las multimillonarias inversiones de capital norteamericano en ese país y de gran parte de los más de 60 patrocinadores de dichos juegos.

Y es que cabe preguntarse en que estaría pensando el Comité Organizador de los Juegos Olímpicos--- además de en las jugosas ganancias económicas, por supuesto---cuando eligió a un país que mantiene una odiosa y muy cacareada ocupación de una pequeña y desvalida región, cuyo líder espiritual, el Dalai Lama radicado en el exilio en India, posee un prestigio internacional que ya quisieran tener monarcas y presidentes, con quienes dicho sea de paso, se codea de igual a igual. Y que decir de sus otros seguidores con opinión pública internacional, los más destacados actores y actrices norteamericanos y europeos.

El Tibet, cuya historia conocida se remonta al siglo VII procede de un pueblo donde la tierra era poseída por familias nobles, monasterios budistas y pequeños terratenientes, y hasta 1930, unas 700.000 personas vivían en calidad de siervos en una población total de 1.2 millones de personas. Los chinos, rusos, británicos y hasta los norteamericanos, ocasionalmente mostraron interés en esta región, interviniendo pública y /o secretamente en sus conflictos político-territoriales.

Se le reconoce al régimen chino el haber mejorado significativamente el nivel de vida de los tibetanos, rescatándolos de un régimen feudal propio de la Edad Media, pero se le reprocha la violación sistemática de sus derechos humanos, la aniquilación de su cultura y tradiciones y la grosera intervención en su territorio durante la Revolución Cultural China de 1966 hasta 1976. Cabe señalar que el derecho de China sobre el territorio tibetano no es cuestionado internacionalmente por ningún país, ni tampoco ha sido reconocido el gobierno del Dalai Lama en el exilio.

En este juego de equilibrio en una dinámica de intereses en que están envueltas las potencias mundiales con China, y ante esta volátil situación porque atraviesa la economía norteamericana, al borde de una recesión, todos apostaron a ganar, y mandaron el amor y el interés a jugar a China. Pero no se puede obviar que esta protesta global en defensa del pueblo tibetano, posee características imprevisibles.

El Comité Organizador de los juegos que está pichando un juego de intermediario con una pelota muy caliente, debe estar preguntándose si verá en China, el fin del ideal olímpico que preconiza, como si esto fuera posible, la utópica política de “no política”.

Email: elsapenanadal@hotmail.com

 
 

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