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Dra.
Lucitania Alvarez |
Leyendo un
artículo de
la vitamina
C publicado
en
Examination
Survey (NHANES)
2003-4 ,
donde
estudiaron
una
población de
7,000
personas
entre
hombres,
mujeres y
niños,
midiendo la
ingesta en
los
alimentos
que
consumían y
niveles
sanguíneo ;
se encontró
que el 7% de
la población
estudiada
tenía
deficiencia
de la
vitamina C
siendo más
predominante
en los niños.
Para mí fue
una sorpresa,
pues la
vitamina C
se encuentra
en las
frutas y
verduras que
se consumen
diario;
entre las
frutas con
mayor
concentración
esta el
melón, la
uva, el
kiwi, el
mango, la
naranja, la
lechosa, la
fresa, la
toronja, la
mandarina y
la sandía.
Algunos
jugos de
frutas son
reforzados
con vitamina
C, como
sucede con
el jugo de
arándano,
manzana y
uva; las
frutas con
mayor
concentración
son las
fresas (90
mg) y el
fresón (60
mg). Las
fuentes
vegetales
rica en esta
vitamina son
los
espárragos,
el brócoli,
el repollito
de Bruselas,
el repollo,
la coliflor,
el brécol,
los
pimientos(rojo
y verde) el
llantén, las
papas, los
guisantes,
las
batatas, el
tomate; de
estos los
que tienen
más
concentración
son el
perejil(140
mg) el
pimiento(100
mg) y la col
de Bruselas
(90 mg).
La
disponibilidad
de la
vitamina C
es muy
amplia, su
ingestión
depende de
la selección
de los
alimentos.
Las normas
del
Departamento
de
Agricultura
de los
Estados
Unidos y del
Instituto
Nacional de
Cáncer
recomiendan
al menos
comer 6
frutas y
verduras al
día. Si se
siguen estas
recomendaciones,
la ingesta
de vitamina
C será al
menos 210
-300 mg. Su
contenido en
los
alimentos
depende de
la estación,
el
transporte,
el tiempo
transcurrido
entre la
cosecha y el
consumo, así
como las
costumbres
de
almacenamiento
y
preparación
culinaria.
También
viene en
comprimidos
y añadida a
suplementos
con otras
vitaminas
seleccionadas
en una
amplia
variedad de
dosis.
El as
corbato es
la fórmula
bioquímicamente
activa de la
vitamina,
tiene
propiedades
antioxidantes,
pues
proporciona
electrones a
las enzimas
o a
compuestos
químicos
oxidantes,
es un
cofactor
para la
biosíntesis
del colágeno
y de algunas
hormonas, en
el interior
de la célula
actúa como
donante de
electrones
formando
parte de la
interacción
entre el
hierro y la
ferritina;
además
estimula su
absorción
intestinal
por lo que
su consumo
es
importante
en las
anemias con
deficiencia
de hierro.
En el
exterior de
la célula
transfiere
sus
electrones
para evitar
que las
lipoproteínas
de baja
densidad (LDL)
se oxiden y
hagan más
daño a los
tejidos.
Transfiere
sus
electrones
al tocoferol
o vitamina E
en las
partículas
de lípidos o
en las
membranas.
Aumenta la
resistencia
a la
infección
del cuerpo.
La
deficiencia
de vitamina
C produce el
escorbuto
que es una
enfermedad
que se
manifiesta
con síntomas
como las
petequias y
equimosis,
folículos
pilosos
hiperqueratósicos,
hemorragias
de las
encías y
tejido
ocular,
artralgias,
derrames
articulares
, flojedad
de los
dientes e
hipocondría
o
alteraciones
psicológicas.
Se han
encontrado
niveles bajo
de vitamina
C en
población
estudiada
que no
desarrollan
un escorbuto,
pero
presentan
fatiga leve,
flojedad de
los dientes,
sangrado de
las encías y
se piensa
que estos
podrían
estar
desarrollando
un”
escorbuto
subclínico.”
La ingesta
recomendada
es de 200 mg
al día y un
máximo de
1000 mg al
dia. |