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La vaginosis
bacteriana es causada por un sobrecrecimiento de
bacterias anaerobias.
Aunque anteriormente se pensaba que solamente la
Gardnerella Vaginalis era el agente etiológico
que la producía, ya hoy se sabe que también
están implicados la especie Mobiluncus, la
especie Bacteroides y el Micoplasma Hominis.
La infección ocurre cuando el ecosistema o flora
vaginal normal cambia, resultando en un
incremento de bacterias anaeróbicas y
Gardnerella vaginalis y una disminución del
Lactobacilo (predomina en la vagina sana) que es
el productor de peróxido de hidrógeno.
La razón precisa por la cual hay un
sobrecrecimiento no se sabe, pero la historia de
vaginosis bacteriana, la presencia de un nuevo
compañero sexual, y las duchas con propósitos de
higiene, han sido identificadas como factores de
riesgo. En contraste, el uso de antibióticos, la
edad de la menarca, el uso de tampones y toallas
sanitarias, la frecuencia de las relaciones
sexuales no se han asociado con vaginosis
bacteriana.
La penetración vaginal luego de una penetración
anal predispone a la vaginosis bacteriana.
Síntomas:
Un 50% de las pacientes cursan asintomáticas. El
síntoma cardinal lo constituye un desagradable
olor a pescado podrido, el cual se hace más
presente luego de una relación sexual debido a
la presencia de aminas aromáticas por la
presencia del semen alcalino.
El flujo vaginal aumenta en cantidad de leve a
moderada, el cual es de color verde-grisáceo y
adherente a la pared vaginal. No se observa
inflamación vaginal, de ahí que se cambiara el
término de vaginitis por vaginosis. La picazón,
el dolor al orinar, el dolor abdominal y el
dolor a las relaciones sexuales no se consideran
síntomas de esta patología.
Tratamiento:
El tratamiento que se recomienda para la
vaginosis bacteriana incluye Metronidazol
intravaginal en jalea, 1 aplicador de 5grs. una
o dos veces al día x 5 días.
Clindamicina en crema vaginal, un aplicador de 5
gr una vez al día por 7 días o Metronidazol oral
500 mg dos veces al día durante 7 días; cuando
se aplican 2 gr de Metronidazol oral en una
dosis, la eficacia del tratamiento es menor.
Como efectos secundarios el Metronidazol oral
presenta una sensación de mal sabor y trastornos
gastrointestinales. Es recomendable la no
ingesta de alcohol los 2 días siguientes al
tratamiento con Metronidazol ya que les puede
producir náuseas severas y vómitos (reacción
antabus).
En caso de que la paciente presente alergia o
intolerancia al Metronidazol la Clindamicina es
una alternativa muy efectiva.
Las duchas con yodo no se considera un
tratamiento efectivo para la vaginosis
bacteriana.
Con respecto a si tratar o no al parejo sexual,
realmente la vaginosis bacteriana no se
considera una enfermedad de transmisión sexual y
el rol que juega el parejo en la patogénesis de
la vaginosis bacteriana es incierto, por lo que
el tratamiento de rutina al parejo sexual no se
recomienda.
Complicaciones:
La vaginosis bacteriana se ha asociado con
resultados adversos en el embarazo con la
ruptura prematura de membranas, bajo peso,
amenaza de parto prematuro y endometritis post
parto.
Se ha encontrado un sobrecrecimiento de
microorganismos causantes de vaginosis
bacteriana en el post parto y en la endometritis
post cesárea.
Se recomienda en las pacientes que vayan a salir
embarazadas que se realicen pruebas de rastreos
para la vaginosis bacteriana.
El régimen de tratamiento recomendado para
pacientes que están en alto riesgo de parto
pretérmino es de 250 mg de Metronidazol oral 3
veces al día por 7 días. Otros tratamientos
alternativos que se recomiendan son 2 grs de
Metronidazol oral en una sola dosis o 300 mg de
Clindamicina oral 2 veces al día durante 7 días.
Aunque hasta el día de hoy no se han reportado
efectos teratogénicos asociados al tratamiento
con Metronidazol, este no debe administrarse
hasta después de iniciado el segundo trimestre
del embarazo.
Factores de riesgo:
Es una patología que afecta a mujeres en edad
reproductiva. Puede aparecer en mujeres
sexualmente inactivas aunque es más frecuente en
mujeres con múltiples parejos sexuales y tiene
una incidencia especialmente elevada en
lesbianas.
El inicio temprano de las relaciones sexuales,
el uso del DIU y el embarazo son factores de
riesgo. |