|
 |
|
Nery Estevez |
“La violencia contra
las mujeres ha permanecido por largos años sin
identificar en la mayoría de los terrenos
discursivos, tales como las universidades, los
iglesias, en las leyes, en las ciencias, ha
resultado difícil incluirlo como tema de
debate”.
Este párrafo lo he
tomado del estudio LA VIOLENCIA CONTRA LAS
MUJERES EN LA REPUBLICA DOMINICANA, de mi
excondiscípula de mis tiempos de estudiante de
Psicología en el INTEC, la Lic. Dinnys Luciano
Ferdinand, la cual, desde entonces ya mostraba
el gérmen de la indignación ante las injusticias
y de manera muy especial, ante la inequidad de
género.
Buscando entre viejos papeles y sufriendo
noticias nuevas, me reencontré con este
librito-reporte del mencionado estudio y quise
compartir con ustedes algunas de los hallazgos
de Dinnys
a) “En el país encontramos escasa información
sobre el tema, lo cual limita enormemente el
desarrollo de un corpus teórico amplio que
permita analizar las dimensiones reales del
problema”. Es histórico el silencio que se le
impone a las mujeres víctimas de la violencia
doméstica. Muchas veces, es la misma familia la
que propicia este silencio criminal que cada día
se hace más dramático y cobra más víctimas.
b)“En este documento se intenta recoger la
dispera y escasa información existente sobre el
tema”. A nadie parece interesarle llevar un
registro de los casos de violencia contra las
mujeres en nuestro país y, más especificamente
sobre las violaciones sexuales, violencia
doméstica, hostigamiento sexual, prostitución y
tráfico de mujeres.
Esta es una historia
repetida que nos da en la cara con fuerza y que
debería hacer enrojecer de vergüenza a los
gobiernos, a la justicia,a la academia, a las
iglesias, a TODOS los estamentos de la sociedad,
que voltean la cara y aruugan la nariz cuando
este tema les roza de casualidad.
c) “La violencia contra las mujeres es uno de
los fenómenos sociales más extendidos y
paralelamente más silenciados”. El viejo dicho
“La ropa sucia de lava en casa”, nunca ha
cobrado más vigencia que en este tema. Pero,
resulta que con el alarmante número de mujeres
muertas, mutiladas, agredidas, maltratadas, no
hay jabón, ni “lavadero privado” que contenga
tanta mugre.
Ya esta situación
desborda las cercas de nuestras casas y hace
escaso el espacio de los cementerios reservados
a mujeres que ocupan tumbas destinadas a sus
padres o abuelos, por culpa, muchas veces, del
silencio cómplice de familiares demasiados
preocuapdos por el que dirán o autoridades tan
ocupadas en hacer proselitismo de su bienestar
particular, que han olvidado camino al banco,
las funciones por las cuales les pagamos con
nuestros impuestos.
Los límites entre lo público y lo privado se van
transformando históricamente. El llanto de
infantes huérfanos de madre, no permiten ya el
silencio. Sus gritos de indefección traspasan
las propuestas, seminarios, talleres y la
comodidad de los confortables despachos de los y
las funcionarios y funcionarias de turno.
La violencia contra la mujer ha permanecido
demasiado tiempo sin nombre y sin voz. Ya es
tiempo de que un grito desgarrador se eleve de
las cruces con nombres de mujeres asesinadas por
esposos, novios o amantes, desde los cementerios.
El silencio es criminal. La indiferencia es
criminal.
La inacción es
criminal y….si no me creen….los remito al 95% de
las mujeres entrevistadas por Dinnys, las cuales
han sido victimas de algún tipo de violencia en
sus hogares. ( La autora es Psicóloga Clínica,
productora del BLOQUE IDEA EN T.V., Ex –
Consultora del Banco Mundial en Salud/Comunicación
Estratégica.
|